sábado, 24 de octubre de 2015

Sábado por la tarde. 

No hay trabajo, no hay estrés.
Al margen de lo que acontece cada día, de esa incansable rutina que hiela los sentimientos y paraliza el devenir interior, llega el momento. Este momento "de paz" que despierta la emoción oculta, el temor innecesario, la sensación madura de que se escapa el tiempo, de que un presente lleno se halla al borde del abismo, de los cambios más amargos...

Sábado ansiado, por la tarde. 
Parada en el camino. Calma indecisa.